La muestra es una alegoría de la vida: de los comienzos, los cambios, los desafíos y las pasiones que nos impulsan a seguir. Mudarse, reconstruirse, animarse, desarmarse y volver a armarse.
Un recorrido por los distintos estados del ser que atraviesan el proceso de habitar el propio cuerpo —nuestra casa— a través de la danza.
Cada escena es una habitación interna que se abre y se muestra: el juego, la búsqueda, la disciplina, la inspiración, la conexión, el fuego, la calma.
Cada cuerpo, en su propio recorrido, aprende a sentirse en casa consigo mismo:
a reconocerse, sostenerse y moverse desde la autenticidad.